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miércoles, 6 de marzo de 2013

LA PRINCESA

      Al cerrar tras de sí la enorme puerta de nogal, le acaricia el rostro la brisa  fresca que fluye del paisaje del bosque cautivo en el marco del cuadro y llega hasta sus oídos el gorgoteo incesante del arroyo al correr por el cauce donde acaba la pendiente del valle, alfombrada de florcillas multicolores sobre las que ondulan mariposas en torbellinos de luz.       Contempló su habitación iluminada por el sol. La luz amortiguada cruza el denso cortinaje del amplio ventanal de molduras...